La gente no se va de las empresas, se va de los jefes”
La charla brindada en el marco del trabajo que realiza la Comisión de Capital Humano de Cuti, sirvió de pretexto para explorar, de la mano de Enrique Baliño, la retención de talento dentro de las organizaciones y el papel fundamental que juega el liderazgo.

Enrique Baliño,reconocido conferencista,consultor,autor sobre temas de liderazgo, actitudes y éxito y fundador de Xn International, comenzó la conversación con una idea tan clara como significativa… “La gente no se va de las empresas, se va de los jefes”. Esta tendencia se da en todas las empresas, incluso en aquellas, como las de Tics que viven el fenómeno de tener desempleo negativo.

“Nos proponemos desarrollar líderes, transformar jefes en mejores jefes. Nos dedicamos a la gestión del cambio en las empresas y para eso hacemos dos cosas: desarrollamos líderes y transformamos compañías. Y la forma de hacerlo es a través del cambio de quienes tienen personas a su cargo. El liderazgo importa a tal grado que líderes buenos en la cima hacen una gigantesca diferencia. Del líder que nosotros hablamos es aquel que hace que las cosas pasen, no del inspirador desde la palabra. La gente se confunde; los líderes que no hacen que las cosas sucedan… no son líderes”.
Baliño destaca fundamentalmente la importancia que tiene el liderazgo no sólo para la retención de talentos, sino también para el crecimiento y desarrollo de las organizaciones.

¿Quiénes son los buenos líderes?
Los buenos líderes son los que hacen mejores personas a los individuos que tienen a su cargo. Cuando se trabaja organizacionalmente, ellos hacen que se ejecuten las cosas, que ocurran. Los buenos líderes tienen cuatro características: la primera es que tienen más energía que el promedio y la capacidad de contagiarla y logran desarrollar a las personas a su siguiente nivel, a su máximo nivel. Jack Welch dice que no tiene derecho a ser líder quien no tenga en su ADN la necesidad de generar nuevos líderes. Son aquellos que andan con una latita de fertilizante y una regadera, haciendo que las flores florezcan. En segundo lugar no son aquellos que dicen que está todo bien, ni el que dice que está todo mal; es una persona exigente, que reconoce los logros. La tercera característica es que los líderes toman decisiones, no andan arrastrando los pies y esperando que las cosas pasen. Y si lo amerita, toman decisiones duras: si las flores no florecen… las cortan. En una compañía hay que mostrar resultados, no es un club de amigos.
La cuarta es que los buenos líderes ejecutan, hacen que las cosas sucedan. No se trata de tener una linda retórica. Si no se ven los resultados de lo que dijo que iba a pasar no es más que un charlatán.

¿Puede una organización tener jefes y no líderes?
Todas las empresas tienen jefes por decreto, porque alguien los nombró. Líder te nombra quienes te siguen. Pueden nombrarte jefe, darte un cartel y asignarte  una oficina, pero sos un líder el día que la gente te siga y crea en ti. El liderazgo aparece luego de un tiempo durante el cual se generó la credibilidad de las personas que reportan a ti. Caso contrario seguirás siendo jefe, es decir, tendrás el poder de la autoridad pero no la credibilidad y confianza.
El liderazgo no tiene jerarquía; hay personas que no tienen nadie a cargo y sin embargo son grandes líderes porque inspiran confianza.

En relación a la pregunta de si líder se nace o se hace, Baliño fue rotundo en su respuesta al indicar que es un proceso de aprendizaje y explicó las características que son indispensables a la hora de asumir la jefatura de una organización. Cualquier persona puede ser líder, incluso porque cada uno es líder de su vida y lleva su empresa propia. El instrumento del liderazgo es uno mismo. Cuando nombran jefe a una persona lo que se modifica es que se le asigna un grupo de personas pero nunca va a generar compromiso si no hace algo distinto.
El jefe se transforma en líder cuando logra generar confianza en esas personas que están a su cargo. Esto lo va a lograr cuando sea justo, honesto y competente de forma sistemática y consistente. Si logra eso, la gente empieza a creer en él y logra el compromiso. Esto es lo que está buscando, no es solo cuestión de lograr cumplimiento.
Cualquier persona puede llegar a ser un gran líder, porque eso se aprende y se cultiva.
Ser jefe es una nueva profesión y uno de los problemas que encontramos en las empresas es que promueven a esa posición al mejor técnico. Entonces se quedan sin el mejor técnico y ganan al peor jefe, porque ahora no hay que hacer lo técnico, hay que gestionar personas, es otra profesión que requiere otras habilidades.
Nos dedicamos a enseñar esa profesión, pero en definitiva no se enseña… se aprende. Les decimos siempre a los nuevos jefes las tres razones por las que no pueden empezar esta nueva profesión: le debe importar y mucho las personas porque al ser nombrado jefe se trata realmente de ellas,de quienes realmente llevarán el trabajo a cabo.
La segunda cosa importante es tener carácter, porque es inherente con el hecho de ser jefe. Te dan el título, la oficina, pero tenés que enfrentar a las personas si hacen las cosas mal. Como también, si te importan, las tenés que reconocer cuando hacen las cosas bien.
Hay gente que no puede afrontar el hecho de tener que despedir a alguien . A nadie le gustan esas situaciones y si no tengo el carácter como para decirle a alguien que hizo algo mal y corregirlo, no me puedo dedicar a esto.
La tercera son los valores. En el libro “No más pálidas” hablo sobre la importancia que ellos asumen en una organización; cuanto más arriba y con mayores responsabilidades estás los valores son más relevantes. Cuando te nombran jefe, para que la gente crea en ti tenés que ser justo y honesto. Ser justo es muy difícil, tenés que decir lo que está bien y lo que está mal. La última crisis en Wall Street fue justamente una crisis de valores, ejecutivos de alto nivel vendiendo hipotecas a gente que sabían que no las podía pagar. Los valores en las organizaciones son fundamentales y los custodios de ellos son los jefes. Entonces, si no estás seguro de que esa persona tiene valores…no lo promuevas a jefe.

El líder al inspirar esos valores y comportamientos genera compromiso, el factor que decide la movilidad o no del talento hacia una nueva oferta laboral.

Exactamente, por eso la gente no se va de las empresas… se va de los jefes. Si tenés un líder inspirador que vive los valores, que te da el ejemplo, que te exige, que saca lo mejor de ti, que te lleva al siguiente nivel, ¿dónde vas a querer trabajar?: al lado de esa persona. Es un factor de retención enorme. Más allá del dinero, hay gente que está dispuesta a cobrar menos con tal de trabajar en un ambiente donde los valores y el estímulo estén presentes y con una persona que te lleva al siguiente nivel. El dinero es higiénico, no resuelve mi superación y mi desarrollo.
Las organizaciones tienen que tener dos escaleras: una de ascenso a las jefaturas, en donde es importante entender que esos cargos son limitados. Tienen que elegir muy bien a esos jefes de acuerdo a las características que ya vimos. La otra escalera es la de desarrollo y crecimiento profesional. En la orquesta sinfónica el primer violinista no quiere ser director de orquesta, quiere ser violinista.

Desde Xn indican que el liderazgo determina la capacidad de una organización para crear riqueza económica, social y ambiental… El liderazgo crea capital humano.
Cuando se le pregunta a una empresa cuál es su capital humano comúnmente la respuesta es la cantidad de empleados de la misma.Pero en realidad este número hace referencia al capital intelectual… a que se contratan a personas capacitadas. El capital emocional se refiere a los empleados que están comprometidos con la organización y ese compromiso es generado por los líderes. Si tenés mucha gente (capital intelectual) pero no están conectados emocionalmente (capital emocional) en definitiva no se tiene nada.
¿Cómo funciona el motor de creación de riqueza en una sociedad?
El liderazgo genera capital humano, personas capacitadas y comprometidas. Este capital humano ejecuta procesos más eficientes que generan satisfacción en los clientes. Los clientes satisfechos se convierten en clientes leales. Los resultados financieros se originan con la compra nuevamente de esos clientes, por lo que en consecuencia, la creación de capacidad económica de una compañía está dada por el trabajo de los líderes. La consecución de este proceso genera satisfacción en los accionistas, clientes, empleados y en la comunidad en su conjunto. Al respecto, Baliño ejemplifica con la encuesta de satisfacción laboral Great Place to work. “¿Qué significa un buen lugar para trabajar?. Un colaborador responde una cantidad de preguntas en esa encuesta, las 3 dimensiones más importantes son: la relación con el jefe, con la tarea y con los pares. La variable del relacionamiento con el jefe incide un 70% sobre los resultados finales. Sin embargo, tanto la tarea que se realiza, como la relación con los colaboradores, son responsabilidad del jefe. En resumen es él quien incide de forma positiva o negativa sobre el clima laboral”, indica Baliño.

Desde los servicios que ofrece la consultora se menciona la “fábrica de líderes”. Este proceso es considerado como la capacidad de desarrollar una nueva generación de jefes para que se transformen en líderes.
“Las empresas necesitan tener un mecanismo para desarrollar líderes porque son el futuro de su organización. En esa fábrica hay talleres, coaching, seguimiento personalizado, práctica 360 que es una evaluación que permite mirar el proceso desde el lado de afuera, el jefe de coach, etc. Todas las herramientas que existen en una especie de “Universidad” de desarrollo de habilidades de gestión. Como las empresas no pueden montar una universidad dentro de la  organización los servicios de Xn permiten tener esas herramientas y seguimiento”, indica Baliño.

“El liderazgo viene después de un tiempo en el que se generó la credibilidad en las personas que reportan a ti, sino seguirás siendo jefe. Tendrás el poder de la autoridad pero no la confianza. “
“El jefe se transforma en líder cuando logra generar confianza en esas personas que están a su cargo. Esto lo va a lograr cuando sea justo, honesto y competente de forma sistemática y consistente”.

Liderazgo .
“Si tenés un líder inspirador que vive los valores, que te da el ejemplo, que te exige,
que logra lo mejor de ti, que te lleva al siguiente nivel, ¿dónde vas a querer trabajar?
al lado de esa persona. Es un factor de retención enorme”.


• Enrique Baliño. “Ser jefe es una nueva profesión”.

 

EL VALOR DE LOS VALORES

Cuento El taxista de Nueva York extraído del libro No más pálidas de Enrique Baliño.

Resulta que un día un señor llega a Manhattan y toma un taxi desde el aeropuerto al hotel.
Cuando entra a su habitación, se da cuenta de que perdió la billetera… Pocos minutos después, el teléfono suena y desde la recepción le avisan que alguien pregunta por él en el lobby.
No esperaba a nadie pero igual baja y para su sorpresa se encuentra con el conductor del taxi, que se presenta y le muestra la billetera.
Le dice: “Me parece que esto es suyo”. El hombre no lo puede creer. Abre su billetera,
comprueba que está todo allí y alegre y agradecido, intenta sacar un billete para darle una recompensa, a lo cual el taxista lo interrumpe:
“No, señor, por favor, no me dé nada”.
Pero saca una libretita y un pequeño lápiz de su bolsillo y le dice:
“¿Le puedo pedir un favor?”
“Sí, claro”, dice el hombre.
“¿Me puede decir todo lo que tiene en la billetera?”
El hombre, extrañado, comienza a detallarle
lo que hay: dos tarjetas de crédito, 150
dólares…, etc. Mientras tanto, el taxista hace
anotaciones en su libretita. El hombre, intrigado,
le pregunta:
“Disculpe, ¿qué es lo que está escribiendo?”
El taxista responde: “Simplemente llevo
la cuenta de lo que me cuesta ser honesto…”.


Extraído de Suplemento Buscojobs Información sobre el mercado laboral y empresarial
Publicado con El Observador -